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Escuela en casa

escuela en casa
Leyendo una revista me encontré con un artículo sobre la llamada “escuela en casa“. Había escuchado sobre este movimiento, pero no conocía los detalles de su practica. Lo que si me sorprendió fue saber que en Argentina también se practica, aunque recién está comenzando y son muy pocas las familias que lo practican, cristianos y de clase alta. Esta práctica es muy común en Canadá y Estados Unidos, donde alrededor de dos millones de niños son educados en la comodidad de sus hogares.
Vamos a destacar que esta no es práctica para cualquiera. Conseguir un sistema de estudio y los materiales es bastante costoso. Y además requiere de mucho tiempo, lo que hace necesario desistir de los ingresos de uno de los padres, quien debe de encargarse full time a esta tarea de enseñar a sus hijos. Incluso en muchos casos, los padres cuentan con el apoyo de maestros privados para que enseñen asignaturas que ellos no pueden enseñarles, como por ejemplo idiomas. Leyendo el artículo me doy cuenta que quienes practican el homeschooling en mi país pertenecen a la clase más opulente. Incluso ellos mismos admiten que el homeschool sería imposible de llevar adelante por una persona de clase media.
Los padres que optan por este tipo de educación lo hacen por diversas razones, pero la relgión parece ser la principal motivación. Entre otras se encuentran las dudas acerca de la calidad académica de los establecimientos tradicionales, la creencia de que la mejor educación
es la individualizada, es propósito de establecer lazos familiares, el intento de atenuar la influencia negativa de los compañeros de estudio y la inquietud ante la inseguridad creciente en las escuelas
.
Los motivos pueden parecernos válidos o no, pero no podemos negar que una de las principales funciones de la escuela (además de enseñar, claro) es la sociabilización de nuestros niños. Que aprendan a compartir, a convivir y tolerar a otras personas, que hagan amigos. ¿Y dónde está esta valiosa enseñanza en la “escuela en casa”?
Inevitablemente viene a mi cabeza un capítulo de South Park, en el cual se mostraba a dos niños que aprendían en su casa con su madre como maestra. Ellos eran muy inteligentes pero extremadamente tímidos y jamás habían tenido contacto con otros niños, ni siquiera habían salido nunca de su casa. La realidad no es tan extremista. Los homescholers socializan a sus hijos en talleres y clubes. Mmm, aun así sigo pensando que no es lo mismo. En la escuela los niños también aprenden a ser independientes, a valerse por si mismos, a ser escuchados. Y creo que aprendiendo en casa no serán muy independientes, ¿o si?
Otro tema es el del reconocimiento oficial de los conocimientos. Hoy en día, en Estados Unidos, existen varios estados en los que hay leyes que avalan el estudio en el hogar, pero esto no ocurre en todos lados. Hablando de mi país, la ley, en principio, no avala la educación en la casa, sólo lo hace en casos extremos, en los que el niño esté enfermo y no pueda asistir a clases. Sin embargo las pocas familias que llevan adelante este método han conseguido el permiso de las autoridades educativas. Aun así la duda de si serán aceptados sus conocimientos sigue estando. ¿Realmente vale la pena arriesgarse? ¿Qué pasaría si el día de mañana estos niños quisieran entrar a una universidad y no se les reconocieran sus estudios? Creo que yo preferiría no arriesgar.
Después de leer sobre el tema, me queda claro que si no somos de clase alta no podríamos levar adelante la escuela en casa. Aun así, en el caso de tener los medios, creo que sigo prefiriendo la enseñanza “a la antigua”. Creo que la escuela, sea pública o privada, sigue dándole a nuestros hijos lecciones mucho más valiosas que el simple hecho de aprender, y son cosas que no podemos enseñarles en nuestra casa. De hecho, espero ansiosa que mi bebé tenga la edad para empezar el jardín, porque ya veo lo mucho que necesita relacionarse con otros niños.
¿Y ustedes que piensan?

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